Entremés
- Cesar Erazo

- 29 jul 2019
- 1 Min. de lectura

- ¡Hay una mosca en este plato de tallarines!
- ¿Cómo sabes?
- Porque me acabo de comer a la mosca.
- ¿Y acaso sabes a qué saben las moscas?
- No. Pero, ¿no dicen que las moscas se paran en la caca?
- O sea, ¿qué has comido caca?
- No, pero me imagino que el sabor debe ser bien desagradable, y el último bocado de este plato, me supo así.
- Mira, porque no te pones bien los lentes, me sonríes un poco, y me das un beso.
- No.
- ¿Por qué no?
- Porque acabo de ver que no has usado la navaja de afeitar que te regalé por nuestro aniversario.
- ¿Y eso cómo lo sabes? Si estoy bien afeitado.
- Porque sabes perfectamente que soy muy detallista para darme cuenta el resultado que puede dejar en la piel, una buena hoja afilada en comparación con una máquina eléctrica.
- Sabes, a ti no te puedo mentir. ¡Mozo! ¡Hay una mosca en este plato!



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